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Un poco de 2017

Es 31 de diciembre y como es costumbre, reflexiono un poco acerca del año que termina y empiezo a pensar en nuevas metas para el año que viene.

El año empezó con una semana mágica en Febrero en la que pude disfrutar de unos vuelos inolvidables en la zona de Annecy y ver mi nuevo hogar vestido de blanco. Nunca olvidaré el 19 de febrero, día en el que decidí hacer un vuelo de distancia corto hasta Grand Bornand y volar sobre la cordillera de los Aravis toda congelada mientras la gente esquiaba en las diversas zonas de esquí de la zona. Fue un vuelo mágico que quedará en mi mente por un tiempo.

Los Aravis y el Mont Blanc

La temporada de competencias empezó con la Winter Cup en Eslovenia y los dioses nos regalaron cuatro días de vuelo. Fue una excelente oportunidad para volver a modo competencia. Me di cuenta que el ala que volaba ya no era competitiva y mis resultados fueron frustrantes, pero me encantó ver de nuevo a mis amigos y volar en este país tan hermoso. Durante esta competencia, recordé lo importante que es la parte mental en este deporte y cómo un comentario puede desmotivarte. Eso fue precisamente lo que hizo un atleta de la X-Alps el primer día cuando me dijo que yo no tenía las habilidades para volar un ala de competencia, algo que me derrumbó emocionalmente. Es impresionante cómo algunas personas no se dan cuenta que lo que dicen puede afectar a los demás y cómo en este caso puede bajarle el autoestima a una persona. Pero por ahí dicen que las cosas se devuelven y bueno, a este piloto no le fue tan bien este verano.

Entrando al valle Soca en Eslovenia

La primavera estuvo buena en Francia y pude hacer varios vuelos de distancia. Hice mi primer triángulo y también me hundí de forma épica en Saint Hilaire, pero el día terminó con un regreso inolvidable con cinco personas diferentes que me recordó lo amable que puede ser la gente.

Haciendo dedo en Francia

El Trofeo Montegrappa y la Copa del Mundo en Francia fueron mis primeras competencias de alto nivel del año y las aproveché para entrenar para los siguientes eventos del verano.

Como entrenamiento final para el Campeonato Mundial en Italia, decidí ir al campeonato español y pude disfrutar de una buena semana con buenas mangas incluyendo una de 162km sobre la sierra de Gredos hacia el norte de Ávila por el llano. ¡Qué vuelo tan inolvidable! Las condiciones estuvieron excelentes y todo el vuelo fue una lucha para no entrar en el espacio aéreo.

Dando carreras en España

Una semana después, me fui a Italia para competir en el evento más importante del año: el Campeonato Mundial en Feltre. Estaba muy motivada y pedí prestada un ala a un amigo para poder ser más competitiva. Sentí que traicionaba a mi patrocinante de hace tantos años, Gin Gliders, pero como no pudieron homologar un ala a tiempo para el mundial, no tuve otra opción.

Volamos todos los días y disfrutamos de un evento muy bien organizado en el que nos sentimos como profesionales desde la inauguración, logística, hasta la clausura. Empecé bien y subía de posición todos los días, pero no pude seguir el ritmo y me fue mal en dos mangas, lo que me mandó al fondo de las clasificaciones. Además, tener que convivir con un equipo que apenas conocía bajo el mismo techo tampoco ayudó. Sin embargo, este campeonato me motivó nuevamente a competir y conocí gente espectacular.

Kari Ellis, una de esas personas espectaculares (Foto: Marcus King)

Luego de la Copa del Mundo en Ecuador que les conté en la entrada anterior de este blog, viajé a Quixadá, Brasil, para volar distancia e intentar romper el record mundial. Las condiciones este año estuvieron muy diferentes a las del año anterior y había mucha agua y el paisaje estaba mucho más verde. El viento también fue un problema: o había demasiado viento para despegar o había muy poco viento para avanzar. Me di cuenta que sería imposible romper el récord mundial, así que cambié de planes y decidí aprovechar al máximo las condiciones. Luego de dos vuelos muy cortos, hice tres vuelos largos de 138km, 330km y 338km. Estos tres vuelos estuvieron espectaculares, pero los dos más largos fueron un gran reto porque luego de 100km, el viento bajó y era difícil avanzar. ¡Al final de ambos vuelos había incluso viento de frente! Pero no todo en Quixadá es volar porque la aventura empieza después de aterrizar y este año no fue la excepción. Mientras esperaba que me vinieran a buscar, pude compartir con gente preciosa que me invitaba a su casa a comer, me ofrecían una ducha y a conversar.

Buena compañía en Brasil

2017 fue un año excelente con vuelos y experiencias tanto en el mundo como en mi nuevo hogar en Francia. La Federación Aeronáutica Internacional (FAI) homologó mi récord sudamericano y gané el World XContest. Estoy muy contenta con estos logros y estoy emocionada por lo que traerá 2018.